Este finde me lo he pasado estupendamente. Han estado de visitita Jaime y Marisa, luchando contra la marea sevillista en el aeropuerto. Les he enseñado las maravillas de Brick Lane y la
Old Truman Brewery y algún que otro sitio más.
El viernes me reencontré con Jude, Yannis y Chad, que hacía un millón de años. Estuvimos con ellos y con Tripu en el
T-Bar, sitio al que iba por segundo fin de semana consecutivo y que no está mal, es extraño en Londres un sitio así en el que no haya que pagar. Y esta vez ni siquiera hubo pelea. Yupi.
El sábado estuvimos en
Hampstead Heath, un parque en el norte de Londres inmenso. Los rumores cuentan que se pueden ver hasta animales de tamaño mediano, aunque nosotros sólo vimos un par de ardillas. Por cercanía, y por tradición, comimos en el Spaniards Inn,
convertido ya en clásico.
Después paseíto por Camdem, que a estos chiquillos se les había escapado la atracción turística más
fashion-freak del lugar,
Cyberdog.
El domingo fuimos a Brick Lane, donde se celebraba el Baishakhi Mela, el año nuevo bengalí. Como nota nostálgica, decir que el año pasado, cuando llegué a Londres,
se celebraba también el Mela.