Bueno, ya estoy de vuelta. Se acabaron, ahora sí que sí, las vacaciones. Vuelta a trabajar, menos mal. (Nótese la melancolía contenida en esta frase).
Vivir en Londres te permite a ir a sitios con más facilidad; tener a un amigo viviendo allí también ayuda (Muchísimas gracias por todo, Javi).
El norte de California me ha encantado. San Francisco es una ciudad estupenda, donde la gente está siempre sonriendo y charlando con todo el mundo. No me he encontrado ni una mala cara en todo el viaje y he podido comprobar cómo el espíritu de los 60 sigue un poco vigente en esa ciudad.
Los alrededores también son fantásticos. La bahía es preciosa, con la isla de Ángel justo en medio; el Golden Gate es un puente precioso, ahora entiendo que sea tan famoso. El paseo en bici desde San Francisco cruzando el puente y volviendo en ferry desde Sausalito es una excursión muy recomendable.
Otra excursión muy recomendable desde San Francisco es Muir Woods, un bosque de secuoyas californianas que está a sólo media hora de la ciudad. Es impresionante ver ese bosque tan inmenso de árboles tan ancianos tan cerca de la urbe.
El colofón final fue la visita a los viñedos de Sonoma Valley, donde probamos vinos buenísimos (
el último güenísimo, güenísimo) y una vez más se puso de manifiesto el modo de ser de los norcalifornianos. ¡Qué gente más amable!
Como se puede apreciar me lo he pasado fatal y estoy encantada de volver al maravilloso mundo laboral.