Pues sí, he estado un poco callada estas semanas, y la excusa es pobre, pero la hay. Lo cierto es que tenía pocas ganas de postear y las pocas que tenía se me quitaban cuando buscaba una vez más el cable USB de la cámara de fotos, que llevaba perdido un par de semanas mínimo, y que no iba a poder poner ni una mísera instantánea.
Como mañana me voy de vacaciones (yujú!) me he dedicado a ordenar mi cuarto mientras preparaba la maleta y a buscar el dichoso cable a conciencia, ¡y ha aparecido! ¡Hay que ver cómo es ordenar! Así que me he animado a contar está bonita historia de encuentros y desencuentros.
Mañana a la bella Toscana. La semana que viene vendrá cargadita de fotos.