Este finde aproveché de nuevo los vuelos baratos desde Londres para ir a Amsterdam, donde todavía no había estado. La razón era que Gema, mi Gemita, está en un proyecto en La Haya desde octubre y quería ir a visitarla.
Amsterdam es una ciudad preciosa, con las cosas buenas de las ciudades grandes, pero sin sus follones. Es tranquila, y se puede pasear sin tener que estar en medio de un atasco ruidoso (aunque hay que estar pendiente de las bicicletas). Lo mejor del finde: ver a Gemita, por supuesto, el
Rijksmuseum, que no lloviera contra todo pronóstico, la marcha del sábado por la noche con los amigos de Gema de La Haya (very very ja ja ja), la cena en el tailandés, el super desayuno del domingo y los paseos por toda la ciudad (ni un sólo transporte público en todo el fin de semana). Por cierto, los holandeses son muy agradables y hospitalarios (como ejemplo la mujer del café donde comimos el domingo).