El sábado pasado, organizados por Juan, nos fuimos a dar un paseo por
Hampstead, en el norte de Londres. La excursión incluía un paseo por
Hampstead Heath, un parque / bosque enorme en medio de la ciudad, una visita a
Highgate Cemetery y comida en un pub.
Evelyn y yo nos saltamos el parque (no porque no quisieramos, sino porque no podíamos, la resaca mandaba), pero fuimos supercampeonas y un par de horas más tarde nos incorporamos al resto del día.
El cementerio de Highgate es un cementerio enorme, del siglo XIX, que mantiene mucho del Romanticismo de la época. Era como pasear por una novela de las hermanas Brontë.
El paseíto culminó comiendo como Dios manda (una vez a la semana ya toca) en un pub, de nuevo recomendados por Juan, que se llamaba el
Spaniards Inn, y como la cabra tira al monte, allá que fuimos. Como curiosidad, el pub lo abrieron en 1585 para alojar al embajador español. Como recomendación, el sitio es muy agradable (chimenea y eso); se come muy bien (por encima de la media de los pubs) y no sale demasiado caro (15 libras por cabeza, con bebida y café).