Estamos a 27 de octubre y hoy ha hecho un día fantástico en Londres. Parece increíble que esté ya tan entrado el otoño y todavía nos encontremos días así. A mediodía se han superado los 20 grados y hacía un sol fantástico. Así que he comido en la ribera del río; ya que, como cada vez más estoy adoptando las costumbres inglesas, en cuanto salen cuatro rayos de sol me tiro a la calle a la hora de comer.
Desde hace más de cinco meses trabajo en una oficina que está al ladito del
Monumento y todavía, hasta hoy, no había subido. Así que he pensado que era ahora o ya tendría que esperarme hasta el verano que viene, porque no creo que esto se repita mucho más a menudo. He subido los 311 escalones, he escupido desde arriba y he hecho unas cuantas fotitos. Después de tanto esfuerzo me han dado un diploma que acredita que soy una de las pocas personas capaces de subir tan alto. Lo guardaré siempre. O no.